Por Luis Alberto ALCARAZ
UN PASO OBLIGADO. A pesar de que desde hace muchos años la Secretaría de Desarrollo Social define al área de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas como una de las más de 20 zonas metropolitanas que existen en el país, en los últimos tiempos a nadie parecía importarle la cristalización de una zona conurbada entre ambos municipios, lo cual de entrada representa la captación de recursos federales etiquetados especialmente para ser aplicados en este tipo de zonas conurbadas. El principal obstáculo, sin duda alguna, fue el aspecto político, porque Jalisco es gobernado por el PAN desde 1995, mientras que Nayarit se ha mantenido en manos del PRI, salvo el sexenio de Antonio Echevarría, que fue de 1999 al 2005. Al margen de la división geográfica y política, entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas hay un hermanamiento social intenso, lo cual genera que cada día miles de ciudadanos crucen el puente del río Ameca en ambos sentidos para viajar a sus trabajos o para regresar a sus viviendas a descansar. El enorme costo de la tierra en Puerto Vallarta provocó un boom inmobiliario en Bahía de Banderas, convirtiendo a zonas como Valle Dorado, San José y San Vicente en auténticos dormitorios para miles de vallartenses que no pudieron ejercer en Jalisco su crédito de Infonavit. Durante los nueve años que Puerto Vallarta fue gobernado por el PAN hubo constantes intentos del panismo vallartense por influir en la alternancia política en ese que es el municipio más joven de Nayarit, sin embargo por alguna razón los badebenses jamás escucharon el canto de las sirenas y se han mantenido firmes votando por el PRI, lo que permitió que Héctor Miguel Paniagua Salazar fuera presidente municipal por segunda ocasión.
EL DESARROLLO DESBORDADO. Como es bien sabido, durante muchos años Bahía de Banderas, que en realidad era el municipio de Compostela con un destino de playa llamado Nuevo Vallarta, vivió colgado de la fama y promoción de Puerto Vallarta, lo que generó el celo de algunos empresarios y políticos que durante el sexenio pasado provocaron un distanciamiento entre el gobierno de Jalisco y el de Nayarit, cancelando ambiciosos proyectos para una promoción conjunta del destino. En respuesta, el gobernador de Nayarit Ney González Sánchez hizo una apuesta audaz y lanzó el concepto de la Riviera Nayarit,
una marca que a tan solo tres años de su creación se ha consolidado a nivel nacional e internacional. Sin embargo, al margen de los esfuerzos que cada destino hace en lo individual para mantenerse vigente en el mercado turístico, el intercambio cultural y social entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas cada día se intensifica más, al grado de que en las horas pico resulta un calvario circular por la carretera Tepic-Vallarta consecuencia del denso tráfico en ambos sentidos. Como primer respuesta a ese problema el gobierno de Nayarit decidió la construcción de un paso a desnivel en la entrada principal a Nuevo Vallarta, sin embargo lo más importante ha sido la formalización del convenio de colaboración entre los municipios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, el cual fue protocolizado el pasado sábado entre los gobernadores Ney González y Emilio González, teniendo como testigo de honor al presidente Felipe Calderón.
VECINOS Y RIVALES. Sin duda alguna la principal muestra de esta obligada conurbación y convivencia cotidiana entre nayaritas y jaliscienses la vemos desde hace años en el desarrollo habitacional denominado Punta Pelícanos, asentado frente al mar en las afueras del poblado La Cruz de Huanacaxtle. Ahí, por mera coincidencia, tienen sus casas de descanso el gobernador de Nayarit Ney González y el gobernador de Jalisco Emilio González Márquez. Con mucha frecuencia los fines de semana ambos mandatarios coinciden en ese desarrollo, lo cual motiva que los helicópteros de ambos gobiernos vuelen la zona en ambas direcciones respondiendo a las necesidades de desplazamiento de los dos gobernadores. Por todo esto, la firma de los convenios oficiales celebrados la semana pasada es un paso fundamental para responder a una problemática que afecta desde hace muchos años a cerca de 400 mil mexicanos que viven en esa zona, quienes tienen las mismas necesidades de seguridad, vivienda, aseo público, transporte y empleo, sin importar si viven en el estado de Jalisco o en el de Nayarit. Sin embargo sería ingenuo suponer que la sola firma del convenio abrirá las puertas para una colaboración inmediata y estrecha, así que superado el protocolo viene realmente el trabajo importante, el del quehacer político y, sobre todo, el de la modestia y la humildad de los gobernantes de ambos lados para resolver problemas comunes.
CUESTION DE ESTILOS. Para evitar las coyunturas político-partidistas, es importante que los dos presidentes actuales de la nueva zona metropolitana demuestren su disposición a la creación de un organismo intermunicipal con facultades y capacidades más allá de los límites trienales, porque esa será la única forma de garantizar que la conurbación funcionará al margen del origen partidista de cada ayuntamiento. Por desgracia no siempre es el bienestar de los ciudadanos el que mueve a nuestros gobernantes, sino sus propios intereses, por eso a veces es complicado que dos alcaldes se pongan de acuerdo para resolver un problema conjunto, como el del agua potable o el de la basura. En Bahía de Banderas, por ejemplo, el entonces alcalde Jaime Cuevas Tello utilizó prestanombres para autoconcesionarse el servicio de recolección de basura en la zona turística del municipio, algo que hubiera sido imposible si existiera un plan conjunto para resolver ese problema entre ambos municipios. De ese tamaño es el reto de Héctor Paniagua Salazar y Salvador González Reséndiz, de renunciar a sus protagonismos personales para sentarse a buscar soluciones conjuntas. Habrá otros obstáculos igual de complicados, como el referente al transporte colectivo, donde la CTM de Rafael Yerena Zambrano chocará con la Acaspen nayarita, porque ambos defienden intereses de grupo y beneficios que no necesariamente son los de todos los habitantes de la región. Sin embargo hay que trabajan primero con las coincidencias para luego superar las diferencias. En ejemplos como el de la Zona Metropolitana de Monterrey, además de casos internacionales como el de Barcelona, nuestros políticos podrán encontrar muchas soluciones a los problemas que están por empezar a tratar de resolver.
POSDATA. A 70 días de haber dejado el poder Javier Bravo Carbajal sigue siendo recordado por muchos, principalmente por el desastre financiero que dejó en la presidencia municipal. Sin embargo el sábado pasado el mismísimo presidente Felipe Calderón mencionó el nombre de Javier Bravo Carbajal cuando se refirió al alcalde de Puerto Vallarta. Advertido de inmediato del error, Calderón lo tomó de muy buen humor:. “Lo siento, así dice aquí” –le explicó el presidente a Salvador González Reséndiz, refiriéndose a la tarjera informativa que le dieron para que agradeciera la presencia de las autoridades presentes. “Bueno, esperemos que haya venido Javier Bravo”, remató diciendo Calderón, cosa que dudamos, porque como dice la canción de La Martina, el amigo del caballo ni por la silla volvió.