Por QUETZALCÓATL
La humanidad ha conquistado y sojuzgado todo el planeta. El ser humano ya viajó al espacio y también a las profundidades de los océanos, ha creado la bomba atómica, ha sido capaz de clonar un ser vivo, ha encontrado el mapa genético del ser humano y ahora quiere colonizar otras galaxias.
El hombre ha sido capaz de muchas cosas pero ha olvidado durante siglos, hacer algo justo por su par en la creación, la mujer. Se ha olvidado de darle igualdad de derechos, oportunidades y obligaciones; de procurar su bienestar y desarrollo como lo que es: su compañera en el planeta tierra.
La mujer representa a la madre tierra, es la mujer la que da la vida, quien con sus cuidados mantiene un hogar, una familia, una empresa. Es la mujer quien ha inspirado las más grandes obras de arte, poesía, música y ha motivado al hombre a alcanzar grandes proezas.
Qué ingrato es que la mujer sea la que siempre está en segundo lugar, la que es hija de, hermana de, esposa de, madre de. Por nacer siendo mujer y no hombre, se le niega el derecho a ser ella misma y a disfrutar la vida; a la mujer se le condena de facto a sacrificarse por los demás, a dar vida y a darse ella misma sin esperar nada a cambio, NADA.
Qué injusto es que en el siglo XXI, todavía sea considerada la mujer como objeto, mercancía y sujeto que puede cargar doble jornada de trabajo: la del hogar más la de un empleo recibiendo solo un sueldo e inferior al que ganaría un hombre en su mismo puesto.
Qué indigno es que la primera ofensa que se lanza sea una mentada, ofendiendo con ella a la mujer que dio la vida y no al causante de la ofensa. Quien le recuerda a otro el 10 de mayo se ofende a sí mismo porque todos nacimos de una mujer.
Este año, el 2010 morirán mujeres con violencia dejando vacíos hogares y huérfanos a muchos hijos. La mujer es la principal víctima de la violencia, ella es el ser más vulnerable porque ha sido olvidado durante siglos. Olvido de justicia, olvido de igualdad, olvido de oportunidades, olvido de desarrollo.
Qué digno será que en el 2010 el olvido hacia las mujeres quede atrás y sean éstas el punto central de atención en el desarrollo de la humanidad.
Es momento que hombres y mujeres sean iguales ante la ley, la justicia y la sociedad y distintos cada uno en su género, ambos colaborando en la construcción de un gran país, una gran humanidad.