Guadalajara, Jalisco. Marzo 05.- Si el extitular se SITEUR, Diego Monraz, dice que se levantaron 4 mil encuestas (martes 02 de marzo, En Tela de Juicio) para sondear la aceptación del macrobús en Tlaquepaque, y el alcalde de ese municipio, Miguel Castro, demuestra que sólo fueron 2,355. Evidentemente alguien mintió.
El mismo funcionario mintió también para implementar la ruta uno, cuando dijo a los usuarios que llegarían más pronto a casa, ya fuera en macrobús o en automóvil, cosa que nunca fue cierto.
Y si en la pregunta principal de la encuesta, levantada entre el 17 de febrero y 1 de marzo pasado por la empresa privada Temple Consulting, aparece una condicionante mentirosa (como ¿y con ello se mejore el servicio?), evidentemente que el resultado estará sesgado y demuestra que la dirección de Participación Ciudadana de Tlaquepaque, que avala el trabajo, o estaba dormida cuando aceptó las preguntas o estaba de acuerdo en obtener un resultado positivo a como diera lugar.
A pesar de buscar afanosamente ese resultado positivo, en algunas zonas, como Jardines de la Paz en la calle Río Nilo, otrora zona panista, la encuesta, arroja casi un 50 por ciento de rechazo.
En promedio, “el 70.11 por ciento dijo que sí a la propuesta, el 24.2 por ciento dijo que no y un 5.69 por ciento tomó la decisión de abstenerse con respecto a este tema”, dijo el alcalde Miguel Castro, quien asumirá la consecuencia de la derrota, mientras que si pega (cosa que no ha ocurrido en Guadalajara), el mérito será para Diego Monraz.
A pesar de ello, el macrobús va en Tlaquepaque con un sí condicionante, agrega el alcalde, en lugar de mejorar la línea uno, cosa que no se ha logrado a un año de que entró en funciones. Ni siquiera en Miravalle, zona que conoce muy bien Miguel Castro, pero a cuyos vecinos ahora les da la espalda.
Es tan sesgado el resultado de la encuesta que a decir del alcalde, “quienes dijeron que no, argumentaron entre otras cosas el aumento de tránsito vehicular, la reducción de carriles, la eliminación de las rutas de transporte, la preocupación por el derribo de arbolado y el tema de la eliminación de las vueltas a la izquierda” que traería la instalación de la línea.
Las respuestas son exactamente las mismas por las que los usuarios de la Calzada Independencia nos quejamos porque las autoridades han sido incapaces de resolver y proyectan la idea de que fue un negocio redondo.
Así, tras la venia municipal se procederá a arrancar la primera fase del proyecto: el cambio de pavimentos en el trayecto de esta Línea 2 (que se supone correrá desde Zapopan hasta Tlaquepaque pasando por el centro de Guadalajara), en tanto el municipio tapatío decide si se suma el proyecto. Chamaqueado con la encuesta, Miguel Castro se convirtió desde ayer en el promotor de la línea dos en Guadalajara, al señalar que desde el centro tapatío los usuarios podrían llegar hasta la Nueva Central Camionera.
El levantamiento de la encuesta se hizo en 3.5 kilómetros a lo largo de la avenida Revolución —vía que utilizará el transporte articulado BRT— desde Niños Héroes hasta calle Hornos, e incluyendo cinco cuadras hacia la derecha y cinco cuadras hacia la izquierda.
Una perla más del alcalde al aceptar la ruta dos en su municipio fue la defensa a la empresa encuestadora de la que dijo es una “empresa seria”. La pregunta es qué tanta seriedad puede tener una empresa encuestadora que busca resultados sesgados.
Nadie quiere ver que debido a ello, a actitudes como esa y a la falta de socialización entre los afectados, es que el macrobús no puede quitarse el halo de imposición que lo ha caracterizado desde su implementación.